Fiestas Nava de Francia Agosto 2016

Otro verano llega a su fin y, como dijo David en su pregón inaugurando las Fiestas 2016, “… el mejor verano…” o uno de los mejores. Los veranos siempre son buenos en La Nava.

Desde aquí queremos agradecer a David Álvarez Tabernero su emotivo pregón para las Fiestas de Nava de Francia 2016, lleno de emoción, lleno de buenos y bonitos recuerdos. ¡ ¡ ¡ Muchísimas gracias David ! ! ! Aprovechamos también para invitar a todos aquellos pregoneros de ediciones anteriores a que nos envíen sus pregones y podamos compartirlos con todos aquellos que no pudieron estar inaugurando las Fiestas de nuestro Pueblo.

Lo subimos aquí, acompañado de las primeras fotos, la entrega de Trofeos, ahora que todavía tenemos calentita la memoria.

“Buenas noches: Buenas no, ¡buenísimas para mi ! No todos los días, tienes la ocasión de ser el pregonero de las fiestas de tu pueblo. Os aseguro que merece la pena pasar un mal rato aquí arriba para poder dirigiros unas palabras. ¡Animaros y sacad ticket para el año próximo!

Yo no voy a aburriros con detalles de mis correrías de niño por éstas calles o plaza donde nos encontramos, ni voy a contaros mi vida en fascículos. Casi todos los que estáis aquí ésta noche la conocéis y el resto lo guardo para mí.

Cuando me propusieron ser pregonero de las fiestas de este año, me dijeron: tú escribe un discurso corto y que hable bien de la Nava. Me dije éste es el discurso más fácil de mi vida. Hablar bien de la Nava ¡eso está chupao!

Pero , no. No es tan fácil. Se mezclan recuerdos buenos con otros malos y temas que quieres contar, con otros que no. Pero sí quisiera dejar claro una cosa. Yo como otros que hay hoy aquí en ésta plaza, no he nacido aquí. En mi documento nacional de identidad, hay una fecha y un lugar. La fecha es siete de Octubre de tal y tal………. El lugar es, Salamanca………….. ¿y que? A mí, me da igual lo que ponga, porque yo me siento de éste pueblo ¡éste es mi pueblo!

Cuando llegué aquí por primera vez, con cinco años, éste pueblo me adoptó y a partir de que la Nava te adopta, estás perdido. Eres una marioneta a merced de los caprichos de sus estaciones estivales. ¡Todos tus recuerdos de niño se los apropia! Suyos son mis primeros miedos al escuchar una tormenta con relámpagos en invierno. Inviernos en los que llegas a odiar éstas calles, húmedas y heladas. Días sin fin. ¡Interminables! Sin nadie con quien hablar ni jugar. También suyas son esas primaveras, en las que, entre el verde de los árboles y el colorido de las flores, empezabas a despertar de tu letargo y la bicicleta era tu mejor compañera. Siempre que tuvieras narices para arreglar las mil averías que tenia. Y también suyos y ¡solo suyos! son los mejores veranos de mi niñez. Para un niño, no hay veranos como los de la Nava. ¡No los hay! Mirad, no creáis que soy iluso o tonto. Yo acabo de pasar unos días de vacaciones en sitios que son tan bonitos o más, que la Nava. ¡Espectaculares¡ y con un mar increíble. Pero los veranos de la Nava son otra cosa. Cuando empezaban a llegar tus amigos, eso era la locura. Todo el día montando en bicicleta por sus calles y jugando con tus amigos, porque entonces jugábamos con amigos y no con maquinitas. Por eso los amigos de la infancia son para siempre. Los ves de vez en cuando y parece que no se han ido. Pero cuando llegaba el otoño sí se habían ido. Y cuando las hojas de los árboles se ponían con ese tono tan bonito, tú, no tenías nadie a quien contárselo.

Como comprenderéis después de describir ésta relación de amor – odio, con mi pueblo, un día decido dejarlo y me fui a Madrid. Aún no había llegado y me dí cuenta de lo mucho que iba, a extrañarlo siempre. Yo no me puedo quejar de la vida. Soy feliz donde vivo. Hice nuevos y buenos amigos. Tengo una mujer y una hija que no merezco. Pero todos los años necesito volver a mi pueblo ¡porque me llama! ¡porque se alegra de verme! ¡porque se acuerda de mi! Y porque sigue jugando con mis recuerdos y me dice ¿te acuerdas aquel día queeee………….

¿Cómo no me voy a acordar ? Ten por seguro que tu pueblo tiene memoria. No dejes que te olvide. Es triste que tu pueblo muera del mal de la soledad. Ven todos los años a verle por lo menos una vez. Disfruta de sus preciosos parajes y rincones. O si prefieres sus fiestas de verano ¡ven! Disfruta de ellas y participa. Colabora con tu granito de arena. Y si lo deseas, el año que viene, tú, tú, o tú, podéis ser su pregonero de fiestas.

Y ahora después de ésta parrafada que os he soltado, como buen pregonero, voy a dar el pistoletazo de salida para las fiestas de éste año.

¿Estáis preparados? Pamplonesessssss — ahh, perdón. Éste es el discurso del año que viene.

¡Naveros todos ! ¡ Viva el Cristo !  —- ¡Naveros todos ! ¡Viva la Nava ! Queda inaugurado, éste pantano………..fin.”

Esperamos que os haya gustado.  Saludos y recordar  ¡¡Venir a La Nava!!

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